Los orígenes de la iglesia de La Fresneda, dedicada a Santa María la Mayor, podrían remontarse al s. XIII, o incluso más antiguamente según ciertos indicios sobre la posibilidad de que el templo fuera levantado en el lugar de una antigua mezquita.

Indicios al margen, los primeros documentos que nos hablan del templo son del año 1224 cuando, al parecer, estaba situado a los pies del castillo de la Orden de Calatrava.

La institución eclesiástica fue muy importante en La Fresneda en los siglos siguientes. El apoyo de la Orden de Calatrava, por un lado, y el fervor popular, por otro, convirtieron la iglesia en el centro de la vida social de La Fresneda y se promovió la construcción de altares, capillas y ermitas dedicadas a los santos con mayor devoción por parte de los feligreses, entre ellos San Juan, San Roque, los santos Simón y Judas, la Inmaculada o la Virgen del Rosario.

El fervor cristiano y el aumento de la población llevaron al obispo Alonso Gregorio a proyectar una ampliación del templo a principios del s. XVII, si bien el proyecto se demoró hasta casi finales del mismo siglo por los pocos fondos existentes después de la reciente construcción de la Casa Consistorial. Dicha ampliación, aprovecha el templo gótico y lo redefine y reestructura completamente, dándole el aspecto barroco que presenta actualmente y ampliando en gran medida tanto su anchura como su longitud.

En la actualidad, el culto dominical se celebra en la Capilla del Pilar por su ubicación en la zona llana de la población, mientras que este templo se reserva para celebraciones especiales.